AMIGA,
VEN A MI LADO
Amiga, ven a mi lado,
mirémonos cara a cara.
Bajo la luz de tus ojos
quiero oírte el corazón.
Aquel oro del otoño
—hoy un mechón blanquecino—
le cayó como un milagro
a mi juventud impaciente.
Dejé hace tiempo mi aldea
con sus praderas y bosques,
y hoy, en triste gloria urbana,
quisiera vivir perdido.
Y que el corazón, a solas,
evoque el jardín de estío,
donde, entre el croar de ranas,
yo me fui haciendo poeta.
Allí también es otoño.
Tienden sus ramas los tilos,
penetran por las ventanas
como buscando a los hombres
que murieron hace tiempo.
La luna, en el cementerio,
dice, alumbrando las cruces,
que iremos pronto con ellos.
Y, cuando pase la alarma,
daremos en otras frondas.
Los caminos escabrosos
alegran siempre los vivos.
Amiga, ven a mi lado,
mirémonos cara a cara.
Bajo la luz de tus ojos
quiero oírte el corazón.
1923
Traducción: Agustín Manso Arguelles y José
Agustín Goytisolo
Sergio Esenin
(1895-1925). Poeta ruso
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